12 errores que veo en las webs de los negocios del Maresme (y cómo saber si la tuya los tiene)

Cuando miro webs de negocios del Maresme, hay errores que se repiten tanto que ya los busco de entrada. Casi ninguno se ve en el diseño: la web puede ser bonita y tenerlos todos. Pero cada uno hace perder llamadas, reservas o confianza sin que te des cuenta. Los he ordenado en cuatro bloques y, para cada uno, te digo por qué importa, cómo comprobarlo tú mismo y cómo se arregla. Solo necesitas el móvil y una tarde.
Los ejemplos son inventados. No enseño webs de otros negocios: la idea es que reconozcas la tuya, no señalar a nadie.
Bloque 1. Que te encuentren
1. En Google sales como «Inicio»
Cada página tiene un título y una descripción que Google muestra en los resultados. Si nadie los ha escrito, salen cosas como «Inicio», «Home» o el nombre de la plantilla, y una descripción que empieza por «Bienvenidos a nuestra web». Entre diez resultados, nadie hace clic en ese.
Cómo comprobarlo: busca en Google el nombre de tu negocio y tu servicio con el pueblo («fisioterapeuta Mataró»). Mira cómo sales: ¿el título dice qué haces y dónde? ¿La descripción invita a hacer clic?
Cómo se arregla: un título por página con el nombre, el servicio y el pueblo, y una descripción de dos líneas que diga qué encontrará la persona. Google no siempre usa tu descripción, pero si está bien escrita, a menudo sí.
2. La web y Google Maps dicen cosas distintas
El horario de verano que se queda todo el año. El teléfono antiguo. La dirección de antes del traslado. El cliente mira lo primero que encuentra, que a menudo es Google, y si no cuadra con la web, desconfía de las dos. Además, Google compara estos datos entre sitios, y las incoherencias no te ayudan a salir en el mapa.
Cómo comprobarlo: pon una al lado de la otra tu ficha de Google, la web e Instagram. Nombre, dirección, teléfono y horario tienen que ser exactamente iguales.
Cómo se arregla: decide cuál es la fuente buena, corrige las demás y, cada vez que cambie algo, cámbialo en los tres sitios el mismo día. Si quieres profundizar, tienes la guía de la ficha de Google.
Bloque 2. Que se entienda y se vea bien
3. No dice qué haces ni dónde
«Bienvenidos a nuestra web», una foto de banco de imágenes y un texto que podría ser de cualquier empresa. Quien llega tiene que saber en tres segundos qué haces, en qué pueblo y qué tiene que hacer ahora.
Cómo comprobarlo: enseña la portada en el móvil cinco segundos a alguien que no te conozca. Después tapa la pantalla y pregúntale a qué te dedicas, dónde y cómo puede contactarte. Si duda, la web también duda.
Cómo se arregla: un título que diga qué haces y dónde, una línea que explique por qué tú, una foto tuya y un botón para contactar, todo antes de hacer scroll.
4. Es lenta en el móvil
Fotos de cámara subidas tal cual, de varios megas cada una. Un vídeo de fondo. Un carrusel que no termina de cargar. En el wifi de casa va bien; en el tren, con poca cobertura, no. Un estudio de Google de 2016 ya encontró que más de la mitad de las visitas desde el móvil se abandonan si la página tarda más de tres segundos en cargar. Desde entonces, la paciencia no ha crecido.
Cómo comprobarlo: desconecta el wifi y abre la web con datos móviles. Si quieres un número, pon la dirección en PageSpeed Insights y mira el resultado para móvil.
Cómo se arregla: reducir las fotos al tamaño al que se muestran (una foto de portada no necesita pesar más de 200 o 300 KB), quitar vídeos y carruseles que no aportan nada, y desinstalar lo que no se usa.
5. Una ventana emergente lo tapa todo
Entras desde Google buscando un horario y lo primero que ves es «¡Suscríbete!» tapando toda la pantalla, con una cruz pequeña en una esquina. Mucha gente no la busca: vuelve atrás y entra en la web siguiente. Google también desaconseja estas ventanas en el móvil cuando tapan el contenido que la persona buscaba.
Cómo comprobarlo: entra en tu web desde Google con el móvil, como un cliente nuevo. ¿Qué ves primero?
Cómo se arregla: si tienes un aviso importante, ponlo en una franja pequeña arriba, no en una ventana encima. Y las suscripciones, mejor al final de la página, para quien ya se ha interesado.
6. El texto no se lee
Gris claro sobre blanco porque «queda elegante». Letra de 12 píxeles en el móvil. El texto importante escrito dentro de una foto, donde Google no lo lee y en el móvil se hace pequeño. Cuando leer cansa, la gente no lee, y a menudo no sabe decir por qué se ha ido.
Cómo comprobarlo: lee tu web en el móvil, en la calle, con sol. Si tienes que acercarte la pantalla o hacer zoom, hay un problema.
Cómo se arregla: texto oscuro sobre fondo claro (o al revés) con suficiente contraste, letra de al menos 16 píxeles en el móvil y líneas cortas. El texto, siempre como texto, no dentro de imágenes.
Bloque 3. Que te contacten
7. El teléfono no se puede tocar
El número está dentro de una imagen, o escrito como texto normal, o solo sale en la página de contacto. Desde el móvil, la persona tiene que copiarlo o memorizarlo para llamarte. Cada paso de más es una llamada que no llega. (Lo puedes ver en el ejemplo del punto 3.)
Cómo comprobarlo: abre la web en el móvil y toca el número. Tiene que abrir la llamada directamente. Lo mismo con el WhatsApp (tiene que abrir el chat) y con la dirección (tiene que abrir el mapa).
Cómo se arregla: botones de llamar y de WhatsApp bien visibles en la primera pantalla, y el teléfono como enlace en todas las páginas.
8. El formulario no le llega a nadie (o pide demasiado)
Envía a un correo antiguo, cae en spam o va a un buzón que nadie mira. La persona que lo ha rellenado piensa que la ignoras, y no lo volverá a intentar. Es el error más caro de todos, porque es alguien que ya había decidido contactarte. La otra versión del problema: formularios de diez campos para pedir un presupuesto, con la empresa, el cargo y «cómo nos has conocido».
Cómo comprobarlo: rellena tu propio formulario hoy mismo. Mira dónde llega, si cae en spam y cuánto tardas en verlo. Cuenta cuántos campos tiene.
Cómo se arregla: que llegue a un correo que mires cada día, y pedir solo lo que necesitas para responder: nombre, teléfono o correo, y qué necesita. El resto ya lo preguntarás.
Bloque 4. Que se fíen
9. Parece abandonada
«© 2019» en el pie. Una sección de noticias con la última entrada de hace años. «Tienda online: próximamente» desde hace tres veranos. Un recuadro de Instagram que ya no carga. Enlaces que llevan a páginas que no existen. Quien lo ve no piensa «esta web está desactualizada»: piensa «a lo mejor han cerrado».
Cómo comprobarlo: mira el pie de la web, la sección de noticias si la tienes, y haz clic en todos los enlaces del menú y del pie.
Cómo se arregla: quita lo que no vayas a mantener. Una web sin sección de noticias es mejor que una con noticias de 2018. Y pon el año actual en el pie.
10. Fotos que no son tuyas
Dos versiones del mismo error. La primera: fotos de banco de imágenes con gente sonriente que no trabaja en tu negocio; la gente las reconoce y restan confianza. La segunda, más grave: fotos sacadas de Google sin permiso. Hay empresas que se dedican a rastrear imágenes en internet y reclamar el pago de las licencias a los negocios que las usan.
Cómo comprobarlo: pregunta de dónde sale cada foto de tu web. Si no lo sabes, es un riesgo.
Cómo se arregla: fotos tuyas: el local, el equipo, el trabajo. Hechas con el móvil y buena luz ya son mejores que cualquier foto de banco. Si las quieres profesionales, una sesión de una mañana basta para años.
11. En el navegador pone «No es seguro»
Si la web no tiene certificado (la dirección empieza por http:// y no por https://), Chrome avisa junto a la dirección de que la conexión no es segura. Aunque tu web no pida ningún dato, el visitante solo ve el aviso.
Cómo comprobarlo: abre la web y mira la barra de la dirección.
Cómo se arregla: hoy el certificado es gratuito en la mayoría de alojamientos. Si no lo tienes, es cuestión de pedirlo y activarlo.
Y uno legal
12. El texto legal copiado, y las cookies de más o de menos
La ley de servicios de la sociedad de la información (LSSI, artículo 10) obliga a las webs de negocios a identificar quién hay detrás: nombre o razón social, NIF, dirección, un correo de contacto y, si los hay, los datos de registro o del colegio profesional. Es habitual encontrar avisos legales sin estos datos, o copiados de otra empresa con los datos de otra.
Con las cookies pasa al revés. Hay webs que ponen un banner de cookies enorme sin usar ninguna cookie que lo necesite: las cookies técnicas, las imprescindibles para que la web funcione, no necesitan consentimiento según la guía de la Agencia Española de Protección de Datos. Y hay webs que usan Google Analytics o el píxel de Meta sin pedir permiso, que es lo que sí lo exige.
Cómo comprobarlo: abre el aviso legal y busca tu NIF y tu dirección. Si la web tiene banner de cookies, pregunta a quien te la hizo qué cookies usa y por qué.
Cómo se arregla: un aviso legal con tus datos reales, una política de privacidad que explique qué haces con los datos del formulario y, solo si usas cookies de analítica o de publicidad, un banner que deje decir que no tan fácilmente como que sí.
Por qué pasa
Casi nunca es por un mal trabajo. La web se hace un día, el negocio cambia y nadie la revisa. Cambia el teléfono, cambia el horario, cambia el correo, la persona que la hizo ya no está. Una web bien hecha no termina cuando se publica: alguien tiene que mirarla de vez en cuando.
La revisión de una tarde
| Qué | Cómo |
|---|---|
| Cómo sales en Google | Busca tu servicio y el pueblo |
| Datos iguales en todas partes | Compara web, Google e Instagram |
| Qué haces y dónde | Prueba de los cinco segundos |
| Velocidad | Ábrela con datos móviles |
| Ventanas emergentes | Entra desde Google con el móvil |
| Lectura | Léela al sol |
| Teléfono, WhatsApp y dirección | Tócalos |
| Formulario | Rellénalo tú mismo |
| Si parece viva | Mira el pie y haz clic en todos los enlaces |
| Fotos | ¿Sabes de dónde sale cada una? |
| Certificado | Mira la barra de la dirección |
| Texto legal | ¿Está tu NIF? |
Si encuentras alguno
La mayoría se arreglan en una tarde y no hace falta rehacer la web. Si no sabes cómo hacerlo, escríbeme y te digo si es cosa de cinco minutos o si vale la pena cambiarla. Y si estás pensando en una web nueva, el test de dos minutos te dice cuál te conviene.
Fuentes: Think with Google, estudio sobre la velocidad en el móvil (2016); Google Search Central, ventanas emergentes intrusivas; Ley 34/2002 (LSSI), artículo 10; AEPD, guía sobre el uso de las cookies.